Heredamos los ojos, la forma de reír y a veces la forma de sufrir. La psicogenealogía, una corriente que desarrolló entre otros la psicóloga Anne Ancelin Schützenberger, observa algo que muchas familias reconocen al mirarlo de cerca: patrones que se repiten de generación en generación.
Separaciones a la misma edad. Hijos que ocupan el lugar de un hermano que murió. Miedos al dinero, a la enfermedad o al abandono que nadie recuerda de dónde vienen. Secretos que no se cuentan pero que se notan.
Lealtades invisibles
A veces repetimos la historia por lealtad. Sin darnos cuenta, sentimos que ser más feliz que nuestra madre o tener más éxito que nuestro padre sería traicionarlos. Y nos quedamos pequeños para seguir perteneciendo.
Cómo se trabaja
Mirando el árbol familiar con curiosidad, sin buscar culpables. Ver el patrón ya ayuda a no repetirlo a ciegas. Las constelaciones familiares son una de las herramientas que uso para eso: permiten ver desde fuera un sistema que normalmente solo vivimos desde dentro.
Una historia de familia
Pregunta a alguien mayor de tu familia por una historia que nunca te hayan contado entera. Escucha sin intentar arreglar nada. Solo por conocerla ya empieza a pesar distinto.
Si algo de esto te ha removido, podemos mirarlo juntos.