La expresión viene de San Juan de la Cruz, que en el siglo XVI escribió el poema «Noche oscura» para describir un tramo del camino interior en el que todo se vuelve árido, confuso y vacío. Desde entonces, muchas tradiciones la usan para nombrar una experiencia muy humana.
Es ese momento en que lo que antes te daba sentido deja de dártelo. Las respuestas de siempre ya no sirven. Te sientes perdido, sin ganas, desconectado. Y no sabes muy bien qué ha pasado, porque por fuera, a veces, todo sigue igual.
Por qué ocurre
Suele aparecer después de una pérdida, de una crisis o de un cambio grande. También cuando una etapa se agota: lo viejo se cae antes de que lo nuevo haya tenido tiempo de aparecer. Es incómodo porque no hay suelo firme.
Cómo atravesarla
Sin correr para salir y sin atravesarla en soledad. No hace falta entenderlo todo mientras ocurre. Hace falta cuidarse: dormir, comer, moverse, hablar con alguien de confianza y dejar que el proceso tarde lo que tenga que tardar.
Algo pequeño para esta noche
Si estás en uno de esos días, apunta una sola cosa que te haya sostenido hoy, por pequeña que sea: una conversación, un paseo, una comida caliente. No le busques sentido todavía. Solo apúntala.
Importante: la noche oscura no es lo mismo que una depresión, aunque pueden parecerse. Si la tristeza no se va, te quita las ganas de todo o aparecen pensamientos de hacerte daño, pide ayuda a un profesional sanitario. En España puedes llamar al 024 a cualquier hora.
Si algo de esto te ha removido, podemos mirarlo juntos.